9 jun. 2013

Los crímenes de Nagyrév.

A finales de la tercera década del siglo veinte,un insólito juicio tuvo lugar en Hungría,26 mujeres fueron condenadas por la muerte de unas 300 personas en la región de Tiszazug,concretamente en el pueblo de Nagyrév y aledaños.Varios años antes,un adolescente llamado Princip asesina al heredero al trono del imperio Austro-Húngaro,el Archiduque Francisco Fernando,desencadenando la "gran guerra" o primera guerra mundial.Todos los hombres validos debieron abandonar sus hogares para acudir a filas y defender a su país,quedándose las poblaciones unicamente habitadas por las mujeres,los ancianos y los niños.En Nagyrév ocurrió lo propio,y pronto las mujeres se liberaron del yugo de una sociedad machista,de unos matrimonios habitualmente concertados y forzados.Por primera vez se sentían dueñas de si mismas y de lo que les rodeaba,y a pesar de las penurias
habituales en los tiempos bélicos,para ellas fue una temporada dichosa.Además no carecieron tampoco de compañía masculina,habiéndose confinado en el pueblo a unos prisioneros de guerra,de los cuales ellas se hicieron amantes.La cosa no podía durar,y al poco algunos combatientes heridos y mutilados regresaron a casa.Si antes de irse la convivencia ya era difícil con unos maridos,padres o hermanos agresivos,alcohólicos o despóticos,el regreso no había hecho mas que complicar las cosas,teniendo además que cargar con unos familiares que por estar impedidos por diversas minusvalías acaecidas en el transcurso de las batallas ya no podrían hacerse cargo de llevar las casas.Julia Fazecas,la comadrona del lugar,acostumbrada a resolver conflictos,preparó una solución.Cogió tiras de papel impregnadas en resina que se utilizaban para atrapar moscas,y las hizo hervir en agua para destilar el arsénico que también incluían en su composición.Este preparado lo fue repartiendo en botellas a las mujeres que se lo pedían.En un principio era suministrado a maridos molestos,pero posteriormente era usado mas a la ligera, con todo aquel que supusiese la mas mínima molestia.Al principio las muertes en los duros tiempos de la posguerra pasaban desapercibidas,pero cuando el numero de las mismas empezó a ser desproporcionado,un periódico local levantó la sospecha.Enseguida interrogaron a la comadrona,pues ya era conocida por enfrentamientos con las autoridades.Fingieron dejarla en libertad por falta de pruebas para vigilarla en secreto y ella misma se delató al ir a avisar a sus cómplices.En total fueron 8 penas de muerte en la horca,siete cadenas perpetuas y periodos variados de cárcel.Julia Fazecas sin embargo se libró de la horca porque acabó suicidándose con una de sus botellas de agua con arsénico.







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