26 sept. 2010

SUEÑAN LAS PULGAS CON COMPRARSE UN PERRO.

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Este relato del gran escritor Eduardo Galeano expresa bien la situación en la que esta el pueblo llano,muchos dicen que la crisis continua y la construcción no levanta...pero...¿no tuvo ella la culpa de la misma?.Los humanos no tenemos escarmiento y no solo tropezamos dos veces en la misma piedra,lo hacemos cientos de veces.Nos han hecho creer que la culpa la hemos tenido los de abajo al gastar mas de lo que se gana,pero es que nos han obligado a pasar por el aro,como obligan a las ocas a alimentarse metiéndoles a presión la comida por el pico hasta que el hígado se revienta y de ahí sacan el paté y a nosotros los cuartos,y encima luego nos toca pagar el banquete sin haber asistido a el.

1 comentarios:

Sofi dijo...

Pues tiene toda la razón E. Galeano, que pretenden que comulguemos con ruedas de molino, mientras los gerifaltes se dán los grandes banquetes a costa del de siempre, el ninguneado, y encima pretenden que les aplaudamos las gracias y que asistamos a huelgas generales que han venido en el tren de la una, cuando la necesidad apemió a las ocho de la mañana, o sea, tarde. Un saludo